Habitantes del corregimiento de Batata, en el municipio de Tierralta, expresan su indignación y dolor ante la persistente problemática de acceso y el histórico abandono que, aseguran, han padecido por décadas. La situación en esta zona, reconocida por su potencial productivo, se agudiza con cada temporada de lluvias, mostrando la vulnerabilidad de una población que se siente olvidada por las administraciones locales y departamentales a lo largo del tiempo.
Batata, un corregimiento que ha enfrentado históricamente desafíos y que cuenta con población retornante, ve cómo sus necesidades básicas, como la infraestructura vial, siguen sin resolverse de manera definitiva. Los residentes señalan que la situación solo parece captar la atención de las autoridades en períodos electorales, sin que se concreten soluciones a largo plazo.
La comunidad destaca que la falta de un puente adecuado sobre la quebrada no es el único problema; lo que reclaman es “dignidad“. La dificultad para cruzar la corriente afecta la vida diaria, impidiendo el acceso oportuno a servicios esenciales como la salud y la educación, y limitando la conexión con el resto del municipio.

Recientemente, la frustración de los habitantes se vio a través de redes sociales, donde un habitante compartió un video mostrando la dificultad para transitar por la quebrada y relatando un incidente particular. Según el testimonio, la comunidad había iniciado la construcción de un puente con recursos propios y “recogiendo limosnas”, pero la obra fue presuntamente detenida por un funcionario local, identificado por el habitante como “Jesús David”, bajo la promesa de que la administración se encargaría de la construcción.
“Mira la necesidad que estamos pasando. Mira cómo está la quebrada”, expresó el ciudadano en el video. Continuó relatando la presunta intervención del funcionario: “La comunidad lo iba a hacer con pocos recursos y vino Jesús David y vino a parar puente porque él lo iba a hacer. Mira cómo está la quebrada”. El habitante cuestionó la inacción y el impacto en el pueblo, señalando el aislamiento y la dificultad para que lleguen incluso enfermeras o profesores. “Mira cómo está mi pueblo es localizado”, lamentó, haciendo un llamado a los líderes comunitarios a pronunciarse y cuestionando la aparición de funcionarios solo en épocas de campaña.
Los habitantes de Batata hacen un llamado urgente al gobierno nacional para que intervenga y brinde soluciones estructurales que garanticen condiciones de vida dignas y superen el ciclo de abandono que, según denuncian, han enfrentado por generaciones.
















