Veinte años han pasado desde que más de un centenar de familias abandonaron La Danta, un predio ubicado en San José de Uré, al sur de Córdoba, forzados por la violencia que azotaba al departamento y al país. Este territorio, que forma parte del Parque Nacional del Nudo del Paramillo, fue escenario de enfrentamientos entre el Ejército y la guerrilla, mientras los habitantes de la zona, atrapados en medio del conflicto, tomaban la dolorosa decisión de dejar atrás su hogar.
“Eso fue como de 9 para 10 de la mañana, una balacera que nos obligó a salir corriendo”, recuerda uno de los desplazados, rememorando el día en que el miedo y la incertidumbre los empujaron a huir. Familias enteras empacaron lo poco que pudieron en costales y maletas, caminaron por horas en busca de refugio, dejando atrás sus tierras y sueños. El desplazamiento no fue solo un golpe al presente, sino el inicio de una lucha por justicia que, tras dos décadas, comienza a dar frutos.

A inicios del siglo XXI, el dominio paramilitar en el sur de Córdoba obligó a más de 100 familias a abandonar La Danta. Con la violencia latente y el riesgo de perder la vida, los desplazados dejaron atrás no solo su tierra, sino también sus medios de subsistencia. “A mí se me perdió todo: tenía unas tres hectáreas de coca y cosecha para la comida, pero todo se perdió”, relata uno de los afectados.
El pedido de justicia de estas familias ha sido claro: la restitución de las tierras que la guerra les arrebató. Sin embargo, enfrentaron un obstáculo: La Danta, al estar ubicada dentro de un parque natural, no podía ser restituida, ya que estos terrenos son propiedad del Estado y están protegidos de cualquier forma de explotación o posesión. Este vacío legal hizo que, durante muchos años, sus demandas no fueran escuchadas.

Sin embargo, hoy la esperanza renace. Tras resoluciones ejecutivas y una sentencia del Consejo de Estado, la Unidad de Restitución de Tierras ha aceptado las solicitudes de restitución de estas familias. Este hecho, descrito como “histórico”, abre la puerta a una reparación que nunca antes se había permitido en los más de 50 años de existencia de los parques nacionales en Colombia.
Durante la pandemia, el proceso de restitución avanzó lentamente, pero ahora, con el caso retomado, las familias desplazadas ven un futuro más claro. “He visto que el caso ha avanzado mucho”, afirma uno de los líderes comunitarios.
A la espera de que la justicia haga su trabajo, los habitantes de La Danta expresan su esperanza de que, aunque tarde, se les repare por los años de sufrimiento que les causó un conflicto del que nunca formaron parte, pero que vivieron en carne propia.
















