Con bombos y platillos se anunció la construcción de una gigantesca granja solar en el municipio de Montelíbano, Córdoba. Un proyecto a gran escala que, en palabras del presidente Gustavo Petro, representa un paso importante en la apuesta por las energías renovables en Colombia. Sin embargo, detrás de esta aparente imagen de progreso, surgen interrogantes y voces críticas que cuestionan los verdaderos impactos de este proyecto en el municipio y el departamento.
Montelíbano, también conocido como la Capital Niquelera de América, es un municipio con una larga historia de explotación minera y conflictos sociales, se prepara ahora para recibir a una empresa española que instalará paneles solares en una extensión de 500 hectáreas. Si bien la iniciativa se presenta como una alternativa sostenible y generadora de empleo, no se puede ignorar el contexto sociopolítico del municipio y las posibles consecuencias de este proyecto.
Antecedentes de explotación y cuestionamientos al alcalde
Montelíbano ha sido históricamente escenario de disputas por el control de la tierra y sus recursos, particularmente en torno a la mina de Cerro Matoso, una de las más grandes de ferroníquel en Suramerica. Las comunidades indígenas y afrodescendientes han denunciado sistemáticamente violaciones a sus derechos, desplazamiento forzado y contaminación ambiental como resultado de las actividades mineras.
En este contexto, surge la figura del actual alcalde, Gabriel Calle Demoya, quien ha sido cuestionado por sus presuntos vínculos con la industria minera y por su falta de transparencia en la gestión pública.

La granja solar y el futuro de Montelíbano
En Montelíbano se han escuchado voces de alegría, pero también de aquellos que expresan preocupación por la falta de información clara y oportuna sobre el proyecto de la granja solar. Se teme que la instalación de los paneles solares afecte negativamente el acceso al agua, la tierra y otros recursos naturales de los que dependen las comunidades.
Además, existen dudas sobre la transparencia en la selección de la empresa española para el proyecto y sobre los beneficios reales que recibirá la comunidad. Se teme que la granja solar se convierta en una nueva forma de explotación, dejando pocos beneficios tangibles para los habitantes de Montelíbano.
¿Un verdadero avance o un nuevo capítulo de explotación?
La construcción de la granja solar en Montelíbano presenta una oportunidad para avanzar hacia un modelo energético más sostenible y además planteado por el presidente Petro. Sin embargo, es importante que este proyecto se desarrolle de manera transparente, responsable y con la plena participación de las comunidades de influencia directa.
La comunidad ha indicado que es necesario que se garanticen sus derechos, se protejan sus recursos naturales y se asegure que los beneficios del proyecto se distribuyan de manera justa.
















