Cada 12 de febrero, el mundo conmemora el Día Internacional de las Manos Rojas, una fecha dedicada a denunciar el reclutamiento forzado de menores en conflictos armados. Sin embargo, en Montelíbano y Tierralta, dos municipios del sur de Córdoba donde esta problemática es una realidad latente, la fecha pasó completamente desapercibida. Ni Gabriel Calle de Moya, alcalde de Montelíbano, ni Jesús David Contreras, alcalde de Tierralta, promovieron actividades para visibilizar este flagelo, dejando en evidencia su desconexión con una de las vulneraciones de derechos humanos más graves que enfrenta el país.

Una crisis que no cesa
El reclutamiento forzado de menores sigue siendo una práctica persistente en Colombia. De acuerdo con la Coalición contra la Vinculación de Niños, Niñas y Jóvenes al Conflicto Armado en Colombia (COALICO), solo en el primer semestre de 2024 se registraron 201 casos de afectaciones directas contra menores, incluyendo reclutamiento, desplazamiento forzado y homicidios.

Human Rights Watch, en su informe de enero de 2025, advirtió que, pese a los esfuerzos de paz del gobierno colombiano, los grupos armados ilegales han ampliado su control territorial, lo que ha incrementado las violaciones de derechos humanos contra la población civil, especialmente contra la niñez.
En Córdoba, los municipios del sur han sido históricamente focos de reclutamiento forzado debido a la presencia de grupos armados ilegales. Según denuncias de organizaciones sociales, corregimientos como San Francisco del Rayo, La Rica y Río Verde en Montelíbano, así como Crucito, Batata y Palmira en Tierralta, han sido epicentros de esta grave violación de derechos humanos.

Silencio en Montelíbano y Tierralta, acción en otros municipios
A diferencia de Montelíbano y Tierralta, otros municipios del sur de Córdoba, como Valencia, Buenavista, La Apartada, San José de Uré y Puerto Libertador, realizaron actividades de sensibilización y campañas para alertar sobre los riesgos del reclutamiento infantil.
La directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), Astrid Cáceres, ha insistido en la importancia de que las administraciones locales se involucren activamente en la prevención de este delito. “Todo reclutamiento de niñas, niños y adolescentes por parte de un grupo armado es forzado. Son siempre víctimas y deben ser protegidos”, afirmó en el lanzamiento de un estudio reciente sobre el tema.

Sin embargo, en Montelíbano y Tierralta, donde la niñez se encuentra en constante riesgo, la respuesta oficial fue el silencio.
Un mensaje preocupante
La omisión de las alcaldías de Montelíbano y Tierralta no es solo un acto de indiferencia, sino un mensaje alarmante en una región donde los niños y niñas continúan siendo reclutados para la guerra. La falta de acciones concretas deja en claro que la protección de la infancia no parece ser una prioridad para estas administraciones, a pesar de que en sus territorios el reclutamiento infantil sigue siendo una amenaza latente.

El Día de las Manos Rojas es una oportunidad para denunciar y actuar. Sin embargo, en Montelíbano y Tierralta, las autoridades decidieron ignorarlo. Mientras tanto, en sus corregimientos y veredas, la guerra sigue arrebatando la infancia y el futuro de muchos niños y niñas que continúan siendo víctimas de un conflicto que no da tregua.
















