Gabriel Calle Demoya, el patriarca, ha sabido posicionarse como figura clave en la política regional, desde sus inicios como empresario en los sectores de combustibles, agricultura y ganadería. Su incursión en la política en 1995 lo llevó a ocupar cargos como concejal, diputado y alcalde de Montelíbano en dos ocasiones.
Su hijo, Andrés Calle, ha seguido sus pasos con ambiciones aún mayores. Con solo 27 años, llegó al Congreso como fórmula a la Cámara de Fabio Amín en 2018, repitió curul en 2022 y actualmente ostenta el cargo de presidente de la Cámara de Representantes.

Pero el poder de los Calle no se limita a la esfera política. Se les señala como los artífices detrás del control de la Central Hidroeléctrica Urrá, una entidad con cientos de puestos de trabajo y un jugoso presupuesto para contratación e inversión.
Las denuncias de nepotismo y corrupción no han tardado en llegar. Se habla de millonarios contratos a personas allegadas a la familia y de la destitución del presidente de la hidroeléctrica, Rafael Amaya del Vecchio, tras 20 años en el cargo, por presiones de los Calle.

Amaya, quien recurrió a una tutela para ser reintegrado, finalmente logró su objetivo, pero se encontró con un panorama desalentador: un cambio de estatutos que le despojaba de su poder.
La fortuna de la familia también ha generado suspicacias. La ostentosa vida que lleva la esposa de Andrés Calle, Melissa Barrios Salom, en sus redes sociales, con viajes internacionales, joyas, prendas de vestir exclusivas y un reloj Cartier, contrasta con el sueldo de 30 millones de pesos que él declara como diputado.
Las explicaciones de Gabriel Calle sobre sus negocios familiares y el origen de su riqueza no han convencido a muchos.
Las sombras de la duda se ciernen sobre los Calle. Se les acusa de tejer una red de poder y dinero que se extiende por todo el departamento de Córdoba, utilizando su influencia política para beneficiarse a sí mismos y a sus allegados.


¿Es esta familia un clan que ha secuestrado el poder en Córdoba? La pregunta queda en el aire, mientras las investigaciones y las denuncias continúan.
















