En el municipio de Tierralta, ubicado en el alto Sinú cordobés, se vive una situación de emergencia humanitaria sin precedentes. Un total de 79 comunidades, compuestas por campesinos e indígenas, enfrentan una crisis de desplazamiento que ha afectado a aproximadamente 4,000 personas, quienes actualmente se encuentran refugiadas en el parque central de la localidad.
La comunidad más afectada por esta crisis es la vereda Bocas del Manso, donde se registraron incursiones por parte de militares del Ejército Nacional, generando temor y zozobra en toda la zona. La falta de atención y el abandono por parte del Gobierno Nacional han agravado la situación, dejando a estas comunidades en una situación de desamparo.
Hugo Martínez Ospino, uno de los líderes de los desplazados, expresó:
“Son comunidades del verdadero Alto Sinú en la zona rural de Tierralta, con múltiples necesidades, un abandono total del Gobierno Nacional y por eso estamos aquí buscando que miren hacia nuestros pueblos”
Hugo Martínez Ospino
El alcalde de Tierralta, Daniel Montero Montes, ha brindado apoyo inicial proporcionando alimentos para las familias desplazadas que ahora ocupan el parque central del municipio. Sin embargo, los recursos se han agotado y la situación es insostenible. Montero Montes insta enérgicamente a la intervención del Gobierno Nacional para atender esta emergencia.
“La verdad ya no damos más, para el municipio es insostenible esta situación, esto colapsó, la emergencia que se registra es grande, son cuatro mil personas en un solo lugar, sin alimentos y sin las condiciones de higiene necesarias para mujeres, niños y ancianos que han llegado de 79 comunidades”
Advierte el alcalde.

El alcalde Montero Montes solicita urgentemente la presencia de funcionarios del Gobierno Nacional y propone la creación de mesas institucionales en colaboración con diversas entidades gubernamentales, incluyendo los ministerios del Interior, Agricultura, Minas, Defensa, así como la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) y el Alto Comisionado de Paz, entre otros.
En el parque central de Tierralta, conocido como el parque San José, las familias de las comunidades campesinas e indígenas han improvisado refugios con carpas plásticas para protegerse del sol. Los fogones de leña se ven en todos los rincones y las hamacas son utilizadas en su mayoría para dormir. Además, un fuerte aguacero reciente inundó el espacio donde se encuentran, agravando aún más su situación precaria.
Los líderes que acompañan a las familias desplazadas destacan las graves necesidades que enfrentan, como la falta de acceso a la salud, la ausencia de educación para los niños, la dependencia de cultivos ilícitos como fuente de ingresos, la carencia de tierras para cultivar y la escasez de agua potable.
En este contexto crítico, el alcalde Daniel Montero y los líderes de las familias desplazadas hacen un llamado urgente a las autoridades del Gobierno Nacional para que hagan presencia en el municipio y colaboren en la búsqueda de soluciones institucionales que alivien la difícil situación que enfrentan estas comunidades.
















