En un giro del panorama político de Montelíbano, el alcalde Gabriel Calle Demoya interpuso una denuncia formal ante la Procuraduría Provincial de Instrucción de Montería contra los 15 concejales del municipio, incluidos nueve de su propia coalición de gobierno. La decisión, anunciada este viernes, expone una fractura interna y revive viejas polémicas sobre los métodos del mandatario, conocido por su estilo confrontativo y una trayectoria marcada por alianzas volátiles.

Según el auto del 14 de marzo, firmado por el procurador provincial Yesid Rojas Otalora, se inició una investigación disciplinaria formal contra los ediles. Entre los señalados destacan el presidente del Concejo, Jhon Fredi Posada Cuartas, y el segundo vicepresidente, Robert Sánchez —sobrino del exgerente de Jaguazul, Henry Sánchez—, ambos considerados hasta hace poco pilares del gobierno de Calle Demoya.

El alcalde argumenta que los concejales han bloqueado sistemáticamente los proyectos de acuerdo enviados desde su despacho, lo que calificó como una “obstrucción ilegítima”. En declaraciones previas recogidas por Organis Noticias, Calle Demoya ha insistido en que el Concejo “no es un ente coadministrador, sino una notaría que debe refrendar lo que la Alcaldía propone”. Sin embargo, críticos señalan que esta postura evidencia su resistencia al control político y su histórica dificultad para construir consensos.

La denuncia llega en un contexto delicado: la semana pasada, el Concejo rechazó en plenaria dos proyectos clave de su administración. Pero más allá del desacuerdo, según conoció Caribe Noticias, esta no es la primera vez que Calle Demoya recurre a entes de control contra aliados. En 2023, según reportes de Organis Noticias, el mandatario habría utilizado denuncias similares para presionar a opositores y renegociar acuerdos políticos, una táctica que le valió críticas por “instrumentalizar la justicia”.
Su gestión también ha sido cuestionada por alianzas efímeras. En 2022, tras ganar las elecciones con apoyo del sector del exsenador Musa Besaile, Calle Demoya rompió públicamente con su bancada inicial y se acercó a figuras del llamado “grupo político del Millo Cura”, movimiento del que luego se distanció bajo acusaciones de deslealtad. “Gabriel no tiene aliados permanentes, solo intereses temporales”, afirmó un excolaborador bajo anonimato a este medio.
¿Juego de poder o aislamiento definitivo?
La denuncia actual ha generado escepticismo. Para algunos, es una maniobra para justificar futuros fracasos o renegociar acuerdos bajo presión. “Denuncia a sus propios socios cuando dejan de ser útiles.
Mientras la Procuraduría avanza en la investigación, la pregunta ronda en Montelíbano: ¿busca Calle Demoya limpiar su imagen ante un eventual fracaso administrativo o simplemente no tolera los desacuerdos? Lo cierto es que, como dice el dicho: “amanecerá y veremos”.
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