José fernando Ricardo Carrascal, fue un incomprendido, le gustaba el Rap, el Regueton y según lo que me contó alguna vez, fumaba de esos cigarros que dan risa.
Subía videos en Facebook y hacia tiraderas que nadie le contestaba pero divertían a muchos, creo que tenía su propio mundo, uno creado por él y donde era feliz.
No sé por qué, pero le gustaba hablar como Puerto Riqueño, me imagino que era por el fanatismo que tenía con los cantantes de aquel país. Cuando te encontrabas con el puelquita como el mismo se hacía llamar, aunque luego de un tiempo tambien se hizo conocer como el sicario de la letra o en su defecto el gato ascicalao, las risas eran aseguradas.
José, estuvo varios momentos donde su vida corrió riesgo, una vez se fue de su natal Puerto Libertador, pero luego de que la calentura pasó, volvió a su pueblo.
En algún tiempo lo vieron haciendo domicilios en la Parrilla de Tavo, eso es un negocio de comidas rápidas y el dueño es un Nicaragüense bastante exótico. El puelquita fue una víctima de los que le endulzan los oídos a los jóvenes para que ingresen a una guerra de la cual difícilmente salgan vivos.
De un momento a otro, “el sicario de la letra” ya no se veía en el pueblo, sus famosas tiraderas no eran transmitidas en Facebook, José Fernando, se había ido “pa! arriba”como dicen en el pueblo cuando alguien se va para donde los que visten de betas verdes, botas y equipo.
El 21 de Noviembre del 2021 se corrió la voz que al “puelquita” lo habían asesinado, nadie le pudo dar el último adiós, su cuerpo nunca fue entregado, todo con él, al día de hoy es un misterio, ya pasó un año de su desaparición y como todo en el Sur de Córdoba, acá todo pasa y nada pasa.
Esta pequeña nota la escribo en memoria de alguien que al final no pudo cumplir sus sueños de niño y, lo más paradójico es que lo mataron cruzando la adolescencia, es para alguien que quizás fue incomprendido y nunca encajó en un molde único que impone esta sociedad violenta que devora a la juventud.
Según la constitución Colombiana la pena de muerte no existe en este país, pero es la sentencia más común para los que se equivocan o para los que estorban, vaya! Uno a saber el acertado pensamiento de los que manejan este platanal.
El Tío Jhan…
















