Chris Martínez, bombero de 44 años, nunca imaginó que una llamada a su esposa cambiaría sus vidas para siempre. Con la voz entrecortada, le compartió a Janae Martínez, de 39 años, que un recién nacido había sido colocado en la Caja de Refugio Seguro para Bebés de su estación de bomberos. Ese niño, encontrado el 6 de febrero envuelto en una toalla y con el cordón umbilical aún adherido, se convertiría en su hijo Mikel.
El hallazgo ocurrió semanas después de que la pareja obtuviera la certificación para ser padres de acogida. “El momento fue perfecto. Era el destino”, relata Chris a Caribe Noticias. El pequeño, de poco más de 4 libras, presentaba hipotermia y fue trasladado de urgencia al Sistema de Salud de la UNM, donde recibió tratamiento por neumonía en cuidados intensivos neonatales.

Para Chris y Janae, quienes enfrentaron 15 años de dificultades para concebir, el camino hacia la paternidad estuvo marcado por anhelos. “Cada vez que los compañeros de Chris hablaban de sus hijos, sentíamos un vacío”, confiesa Janae. Sin embargo, al conocer a Mikel, todo cambió: “Desde que lo vi, supe que quería protegerlo”, afirma el bombero.
La primera vez que Janae lo sostuvo en el hospital, la conexión fue inmediata. “Le di su primer biberón, me miró a los ojos y supe que era nuestro”, recuerda con emoción. Durante un mes, visitaron al bebé diariamente, sin saber si podrían adoptarlo. Finalmente, el 10 de marzo, legalizaron su sueño: Mikel Gracen Martínez, nombre que incluye un guiño a “la gracia de Dios”, según explican.

Hoy, con 13 meses, Mikel es un niño lleno de energía: le encanta bailar, robar calcetines de los cajones y recibir besos. “¡Pronto caminará!”, celebra Chris. La pareja no olvida a la madre biológica: “Fue un acto valiente. Queremos que sepa que le daremos la mejor vida”, destaca Janae.

Esta historia evoca un caso similar en Florida (2023), donde otro bombero adoptó a una bebé hallada en un refugio seguro. Las Cajas de Refugio Seguro, disponibles en varios estados, permiten entregar a un recién nacido de forma anónima y sin consecuencias legales, priorizando su bienestar.
















