La Masacre de El Tomate tuvo lugar el 30 de agosto de 1988 en el corregimiento que lleva su mismo nombre en el municipio de Canalete, Córdoba, donde fueron masacrados 16 campesinos, entre ellos un niño de 3 años calcinado en su propia residencia, fueron quemadas varias casas, durante un ataque perpetrado por paramilitares.
Al igual que otras masacres no tuvo una razón específica, aunque la hipótesis más aceptada fue por la supuesta ayuda de los campesinos a las guerrillas del ELN y EPL y la presencia de las FARC en la zona.

Ese fatídico día sin dificultad llegó un grupo de 30 hombres con uniforme camuflado, fuertemente armados y en varias camionetas, descargando una lluvia de balas sobre los campesinos y con granadas incendiaron las casas de las cuales 2 no se quemaron. Los asesinos se burlaron de su acto y convirtieron a El Tomate en un pueblo fantasma.
Para la fecha nadie investigó lo sucedido. En un principio se creyó que la masacre la cometieron guerrilleros del EPL y ELN, sin embargo, estos desmintieron su participación y comparando con lo sucedido en la Masacre de La Mejor Esquina se concluyó que los paramilitares habían cometido la matanza en alianza con las Fuerzas Militares cercanas a la zona. Aun los familiares y sobrevivientes piden justicia por aquel suceso tan terrible.

Los que sobrevivieron abandonaron sus casas y se desplazaron. A la fecha, al Tomate han retornado alrededor de 200 personas dedicadas a la agricultura y al cultivo de maíz y yuca.
Hoy, 36 años después, esa horrible noche sigue impune. Nadie ha sido judicializado por estos hechos.
















