En plena vía Troncal de Occidente, a la altura del corregimiento Plaza Bonita, entre Planeta Rica y Buenavista, ha resurgido con fuerza un negocio ilegal que pone en riesgo la fauna del departamento: la venta de huevos de iguana. Según denuncias de ciudadanos y testigos, pobladores de esta zona rural salen a la carretera para comercializar los huevos, extraídos mediante métodos brutales que dejan a las iguanas mutiladas o muertas.
Ernesto López, un viajero habitual de la ruta, relató la peligrosidad de documentar el hecho: “Uno no puede tomar fotos porque te pueden coger el carro a piedras. Pero si la CVS y la Policía Nacional quieren actuar, ahí están ellos vendiendo los huevos de iguana”.

Aunque las autoridades ambientales han decomisado cargamentos en la región, el impacto es limitado: los traficantes suelen recuperar su libertad rápidamente debido a vacíos en el sistema judicial. “Es un ciclo de impunidad. Incautan, pero al poco tiempo los mismos grupos están de vuelta en la carretera”, explicó un campesino de la zona del San Jorge, quien prefirió omitir su nombre por seguridad.
La extracción de huevos no solo es ilegal, sino violenta. Según testimonios de habitantes, los cazadores capturan iguanas en su hábitat natural, les abren el vientre con cuchillos para extraer hasta 30 huevos por ejemplar y, en muchos casos, las dejan cosidas de forma rudimentaria o con las heridas expuestas. Las autoridades ambientales han advertido que solo el 10% de estas sobreviven al procedimiento, y las que lo logran quedan estériles de por vida.

“Es una masacre disfrazada de tradición. Hablan de costumbres, pero esto es pura codicia”, denunció un funcionario de la Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú y del San Jorge (CVS), bajo condición de anonimato. Pese a los esfuerzos por educar a las comunidades sobre el impacto ecológico —las iguanas son importantes para controlar plagas y dispersar semillas—, el tráfico sigue alimentado por mercados clandestinos que pagan hasta $20.000 por cada huevo.
Mientras la CVS insiste en reforzar los operativos con la Policía Ambiental, organizaciones ecologistas exigen medidas más contundentes: desde reformas legales que eviten la liberación inmediata de los detenidos, hasta campañas de concientización en zonas rurales. Por ahora, sin embargo, la imagen de vendedores apostados en la carretera con bolsas de huevos sigue siendo un símbolo de la desprotección que sufre la fauna en esta región de Córdoba.
















