El Consorcio Minero San Jorge, una empresa que opera en el pequeño rincón de Colombia conocido como Puerto Libertador, ha estado en el ojo del huracán debido a sus reiterados incumplimientos y promesas que parecen tener el mismo valor que un billete de un millón de pesos en la economía actual: nada.
La situación laboral de los trabajadores de esta empresa se ha convertido en un martirio continuo, donde las promesas de cumplimiento con los pagos que les adeudan se desvanecen como humo en el aire.
En una reunión reciente con el representante legal de la empresa, José Saade, junto con personal administrativo de Gecelca y la Interventoría, se les explicó a los trabajadores que la empresa está “a la espera de una inyección de capital económico por parte de unos inversionistas”. Pero, ¿cuántas veces hemos escuchado este tipo de excusas? ¿Cuántos “inversionistas misteriosos” se necesitan para mantener a flote una empresa? ¿Si Gecelca paga, por qué el consorcio no cumple?
Caribe Noticias 24/7 conoció que los trabajadores, debido a las falsas promesas e incumplimientos, consideraron realizar un bloqueo en la planta de Gecelca pero recibieron amenazas por parte de la compañía que comprometían sus empleos.

Nuevos compromisos con aires de incumplimiento por parte del consorcio minero
“Esta acta se firmó debido a que el día 13 de septiembre quisimos realizar un bloqueo en la planta de Gecelca y no nos fue permitido ya que Gecelca nos informó que si había bloqueo le daba por terminado el contrato al Consorcio quedando nosotros desempleados”
Informó para Caribe Noticias uno de los trabajadores afectados
La promesa que se hizo en esta reunión, de realizar abonos a las deudas pendientes de los trabajadores del 25 al 28 de septiembre, tiene un sabor amargo a “déjà vu“. Parece que cada vez que los trabajadores exigen lo que legítimamente les corresponde, la empresa responde con promesas vacías que solo sirven para mantener a flote la ilusión de que algún día, tal vez, recibirán lo que se les debe. Sin embargo, la credibilidad del Consorcio Minero San Jorge está en su punto más bajo, y sus promesas tienen un aire de falsedad que resulta difícil de ignorar.
El millón de pesos prometido como consignación para el día señalado puede parecer una cantidad significativa, pero es una gota en el océano en comparación con las deudas masivas que esta empresa ha acumulado con sus trabajadores. Esta cantidad es apenas un paliativo, un intento débil de calmar las aguas agitadas de una crisis que la empresa misma ha contribuido a crear.
Una comunidad y autoridades locales indolentes
Lo que es aún más alarmante en esta historia es la falta de apoyo y acción por parte de la comunidad de Puerto Libertador y las autoridades locales. Parece que estos trabajadores están luchando solos en su batalla por la justicia laboral, mientras el Consorcio Minero San Jorge continúa evadiendo sus responsabilidades sin consecuencias significativas.
Otro aspecto importante en esta situación es la posición pasiva y casi indolente de Gecelca, su deber moral y social es garantizar que esta contratista cumpla a sus trabajadores, porque a la final, ha sido la beneficiada directa con los servicios y labores que estos trabajadores han prestado y han desempeñado en la compañía.
El Consorcio Minero San Jorge ha perdido toda credibilidad. Sus promesas vacías y su historial de incumplimientos han dejado a sus trabajadores en un estado de incertidumbre constante. Mientras esta empresa sigue jugando con el futuro y los medios de subsistencia de sus empleados, queda claro que se necesita una acción más contundente y una mayor transparencia para que estos trabajadores puedan recuperar la confianza y la estabilidad que se les ha negado durante demasiado tiempo.
Caribe Noticias 24/7 se mantendrá atento al desarrollo de esta situación esperando que se cumpla con el pago a estos trabajadores que actualmente se encuentran sumidos en un limbo laboral.
















