La historia del Acueducto Regional del San Jorge en Córdoba, es un ‘bucle’ de inversiones millonarias, promesas de cambio y, sin embargo, décadas de espera. Esta obra, destinada a garantizar el acceso a agua potable para los municipios de Pueblo Nuevo, Planeta Rica, Buenavista y La Apartada, ha atravesado un largo proceso de retrasos, sobrecostos y escándalos financieros. A pesar de que hace apenas unos meses se anunció que el proyecto estaba en un 91% de avance, la situación ha cambiado poco, y la realidad continúa siendo decepcionante para sus beneficiarios.
Desfalcos y reformulación
En abril de 2024, se informó sobre un presunto desfalco que, según fuentes oficiales, dejó al proyecto con un déficit de 12 mil millones de pesos adicionales. Esta cifra se suma a los 92 mil millones ya invertidos, evidenciando una gestión de recursos que ha estado lejos de ser efectiva. A pesar de que las autoridades aseguraron en ese momento que se tomarían medidas para garantizar la culminación del acueducto, el paso del tiempo sugiere lo contrario.

La reciente reactivación del proyecto, aprobada por el Ministerio de Vivienda, plantea nuevas esperanzas para las comunidades afectadas. El gobernador de Córdoba, Erasmo Zuleta Bechara, durante un evento en La Apartada, afirmó que en menos de un mes se retomarán los trabajos de construcción. Sin embargo, los mismos compromisos fueron dados hace años, dejando con una sensación de promesas vacías. La falta de una fecha concreta para la entrega definitiva del proyecto y los antecedentes de mala gestión hacen cuestionable la veracidad de estos anuncios.
La realidad de Ayapel
Contrastando con la incertidumbre en el San Jorge, en el municipio de Ayapel, el gobierno departamental ha culminado con éxito la primera etapa de rehabilitación de su acueducto, beneficiando a 25 mil habitantes con un servicio continuo. El sistema, que incluye pozos, tanques de almacenamiento y sistemas de cloración, representa un avance tangible en infraestructura y desarrollo municipal. La rápida ejecución de esta obra genera dudas razonables sobre por qué, a diferencia de Ayapel, el proyecto del San Jorge ha tardado tanto tiempo en concluirse, considerando los recursos involucrados.

Críticas y expectativas futuras
El Acueducto Regional del San Jorge sigue siendo una obra de alto costo y baja eficiencia, una carga financiera que ha afectado directamente a la población más vulnerable. La aprobación reciente de recursos adicionales y la reformulación del proyecto deben evaluarse con escepticismo, pues los antecedentes muestran una falta de transparencia y una gestión deficiente. Es necesario que se realicen auditorías más estrictas y que se brinde un cronograma claro para la finalización del acueducto.
Los habitantes de los municipios del San Jorge han sido testigos de una década de promesas incumplidas, y su paciencia parece estar llegando al límite. Si esta reactivación resulta ser otro capítulo en la historia de retrasos y justificaciones, la responsabilidad de las autoridades no solo debe reconocerse, sino también sancionarse, dado que lo que está en juego es un recurso esencial: el agua.
















