La región del Catatumbo, conocida como una de las zonas más afectadas por el conflicto armado en Colombia, se encuentra nuevamente en el epicentro de la violencia. Enfrentamientos entre el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y disidencias de las extintas FARC dejaron este jueves al menos cuatro firmantes del acuerdo de paz asesinados. Los combates, que rompen la tregua entre estas estructuras ilegales en Norte de Santander, se suman a la masacre ocurrida el miércoles en Tibú, donde una pareja y su bebé fueron asesinados por hombres armados en motocicleta.
El presidente Gustavo Petro compartió una carta abierta de la Asociación de Madres del Catatumbo por la Paz, destacando el temor y el desamparo de las comunidades. En ella, se solicita la intervención del Gobierno nacional y el apoyo de organismos internacionales para proteger a las comunidades afectadas.

Carlos Ruiz Massieu, representante especial de la ONU en Colombia, condenó los asesinatos de los firmantes de paz y llamó a los grupos armados a cesar la violencia. La oficina de ONU Derechos Humanos en Colombia informó sobre el riesgo de desplazamientos masivos, confinamientos y afectaciones a la población civil en municipios como Tibú, El Tarra, Teorama, Hacarí y Convención.
Según la ONG Indepaz, los firmantes asesinados son Pedro Rodríguez Mejía, Jhon Carlos Carvajalino, Albeiro Díaz Franco y Yurgen Martínez Delgado. Las muertes ocurrieron en áreas rurales de El Tarra, Convención y Teorama, y presuntamente fueron perpetradas por el ELN, que los habría sacado de sus viviendas para ejecutarlos.
En un comunicado, el Frente 33, liderado por Andrey Avendaño, denunció ataques del ELN contra civiles y guerrilleros desarmados. Por su parte, las disidencias de las FARC rechazaron estas acciones violentas y pidieron respeto por la población civil y los firmantes de paz.
Organizaciones sociales del Catatumbo exigieron un cese al fuego inmediato y mayor presencia institucional. Insisten en la necesidad de avanzar en la firma del Pacto Territorial para la Transformación del Catatumbo.
El conflicto en esta región, estratégica por sus recursos petroleros y cultivos de coca, coincide con momentos críticos en las negociaciones entre el Gobierno y el ELN. Además, las conversaciones con otros bloques disidentes del EMC enfrentan retos significativos debido a la fragmentación de estas estructuras.
















