El expresidente Álvaro Uribe Vélez aparece mencionado en documentos del paramilitarismo de Medellín como presunto responsable de hechos violentos ocurridos en los años noventa. Según la Fiscalía, alias Rogelio, exfuncionario del CTI de la Fiscalía que trabajó para Don Berna, fue uno de los determinadores del asesinato de más de diez funcionarios judiciales que investigaban vínculos entre paramilitares, empresarios y políticos de Antioquia, entre ellos Uribe.
Los archivos contables de alias Lucas, cerebro financiero del paramilitarismo urbano, hallados en el parqueadero Padilla de Medellín, mencionan directamente al entonces gobernador de Antioquia, vinculando su nombre con las investigaciones de estas ejecuciones.
La historia también involucra a Cruz Elena Aguilar, hermana de Rogelio y exfiscal en Antioquia, expulsada de la institución por comunicarse con el narcotraficante Mickey Ramírez sobre un plan para asesinar al general retirado Óscar Naranjo. Aguilar, que no denunció la conversación, fue clave en la entrega de su hermano a las autoridades estadounidenses en 2008, permitiendo que cumpliera solo siete años de prisión. Desde 2015, ambos residen en Boca Ratón, Florida, donde Aguilar trabaja como asesora de narcotraficantes y extraditables en acuerdos judiciales con Estados Unidos.
Alias Rogelio y su entorno forman parte de un entramado que muestra la complicidad entre paramilitares, funcionarios judiciales y estructuras políticas, con implicaciones directas para la seguridad y el Estado de derecho en Medellín. Expertos señalan que este tipo de acuerdos con agencias extranjeras, como la DEA, ha generado un escenario confuso donde el control del narcotráfico se maneja entre Estados Unidos y actores locales, dejando a Colombia con los muertos y poco control sobre las ganancias ilícitas.
Este caso abre un debate sobre la responsabilidad histórica de Uribe y otros funcionarios en la violencia paramilitar, así como sobre la forma en que la justicia internacional y nacional ha manejado la cooperación de criminales con agencias extranjeras, en un negocio del narcotráfico que sigue generando muertes y corrupción.
















