El corregimiento de Bellavista, en el municipio de Concordia, Magdalena, fue escenario de un brutal acto de violencia que ha conmocionado a la comunidad. Jaider y Osnaider Rosado, dos hermanos jóvenes, fueron sacados de su hogar a la fuerza por un grupo de hombres armados en un episodio que culminó en tragedia.
Según testigos, los sicarios arrodillaron a los hermanos frente a su casa, mientras su madre, entre lágrimas y súplicas desgarradoras, imploraba por sus vidas.
“Por favor, no lo hagan. No me mate a los muchachos”, gritó desesperada la mujer, de rodillas. Sin embargo, sus ruegos fueron ignorados. Con frialdad, los pistoleros dispararon a quemarropa y huyeron del lugar en motocicleta, dejando un panorama de horror y desolación.
El crimen, que ocurrió a la vista de vecinos aterrorizados, expuso una realidad que la comunidad describe como una total falta de control estatal.
“Ella les pedía de rodillas que no los mataran, pero no les importó. Hicieron su ‘trabajo’ y se fueron como si nada”, relató un testigo del suceso.
Lo que sigue al doble homicidio indigna aún más a los habitantes. Según los familiares, las autoridades no se presentaron en el lugar para realizar el levantamiento judicial de los cuerpos. Fueron ellos mismos quienes, en medio del dolor, tuvieron que encargarse de esta labor y darles sepultura a los jóvenes.
“Vivimos a merced de los delincuentes. Aquí pueden hacer lo que quieran porque no hay quien nos proteja”, afirmó una residente del corregimiento.
















