Gustavo Adolfo Agamez, de 25 años, ha sido sentenciado a 45 años de prisión por el asesinato agravado de Juan Esteban Alzate, de 15 años, en un autobús de TransMilenio en el año 2022. Aunque inicialmente se declaró inocente ante un juez de garantías, enfrentó la sentencia condenatoria después de un proceso judicial.
Originario de Montería, el imputado, identificado como Patacón por las autoridades (aunque inicialmente se especuló que se hacía llamar Costeño por su lugar de origen), huyó hacia su ciudad natal para eludir la acción de las autoridades tras cometer el delito. Sin embargo, su intento de evadir la justicia concluyó el 13 de octubre de 2022, cuando fue detenido en su domicilio en el barrio Panzenú.
Un pariente desempeñó un papel crucial para lograr la detención del individuo. ¿La motivación? La recompensa que las autoridades habían ofrecido a cambio de datos que condujeran a su paradero.

Este familiar resultó ser un primo del homicida, quien proporcionó la información necesaria a la Policía y la Fiscalía para que lo arrestaran, asegurándose así de obtener una recompensa de $20 millones.
La sentencia condenatoria emitida por el juzgado establece que Gustavo Adolfo Agamez fue responsable del delito de asesinato agravado, “en virtud de los artículos 103, 104, #4 y 7, inciso 2 # 3 y 58 # 20 del Código Penal”, de acuerdo con el documento. El fallo refleja la gravedad de sus acciones en el incidente que cobró la vida del menor Juan Esteban Alzate.
La identidad del acusado, “registrado con la cédula de ciudadanía número 1.067.959.781 de Córdoba, Montería, nacido el 1 de mayo de 1998″, quedó plasmada en el documento oficial de la sentencia.
Así se sucedieron los hechos: El crimen ocurrió a las 8:30 de la noche del sábado 8 de octubre de 2022 en un autobús de TransMilenio. Según las autoridades, Juan Esteban Alzate, junto a su pareja y una amiga, abordó el vehículo en la estación Distrito Graffiti. Una aparente disputa se desató cuando el joven tropezó accidentalmente con otro pasajero durante el trayecto. La situación se intensificó al llegar a la estación de la carrera 32, donde el menor sufrió una lesión fatal.
En las audiencias previas a la condena, se revelaron detalles del crimen, describiendo cómo Alzate, en un movimiento brusco del autobús, pisó a otro pasajero, desencadenando una discusión que involucró a terceros. Patacón, ajeno al altercado inicial, se unió a la pelea con un arma blanca, propinando así una puñalada fatal en el pecho de Alzate.
El estudiante de secundaria del colegio distrital Fernando Mazuera de Bosa fue trasladado al Hospital Santa Clara; sin embargo, a pesar de los esfuerzos médicos, lamentablemente falleció.
“Usted saca un arma blanca y la empuña contra un grupo de personas que se encontraban detrás de la discusión, a los cuales amenaza y no deja acercar y con la víctima totalmente desprevenida y en estado de indefensión, sin mediar palabra alguna, lo ataca a la altura del pecho”, expresó el fiscal durante la judicialización.
Después del crimen, Agamez emprendió la huida, evitando a las autoridades durante cinco días. Fue gracias a la colaboración de un familiar del sospechoso que las autoridades lograron capturarlo en una finca, llevando a cabo un operativo conjunto entre el CTI de la Fiscalía y la Policía Nacional.
A pesar de la oferta de 20 millones de pesos por información que condujera a su paradero, Agamez logró eludir a las autoridades hasta que finalmente fue aprehendido en su residencia en el barrio Panzenú de Montería, tras pasar por Medellín, en su intento de evadir la justicia.
Si bien el procesado no tenía antecedentes penales, la Fiscalía informó que estaba vinculado con delitos como daño en bien ajeno, inasistencia alimentaria, violencia intrafamiliar y lesiones personales.
















