El pasado 23 de mayo, una fuerte inundación afectó a más de 250 familias en los barrios aledaños al río San Pedro en el municipio de Puerto Libertador, Córdoba. La situación en estos barrios, especialmente en La Cumbia, se ha vuelto crítica, con numerosos hogares destruidos y familias que han perdido casi todo lo que tenían. Entre los damnificados hay adultos mayores y personas con discapacidad, quienes enfrentan una situación desesperada.
A pesar de la urgencia de la situación, los habitantes de estos barrios denuncian la falta de acción por parte del alcalde municipal, Ramón Rubio Durango. Según los residentes, el alcalde visitó el barrio La Cumbia tras la inundación y se comprometió a enviar ayudas humanitarias, las cuales hasta la fecha no han llegado. La única asistencia recibida fue una olla comunitaria el día de la inundación, pero desde entonces no ha habido más apoyo.
La comunidad está indignada y acusa al alcalde de ser un “alcalde de fotos y videos” en lugar de un líder que actúe en beneficio de sus ciudadanos. Testigos afirman que Rubio llegó en canoa, acompañado de su equipo social y de prensa, donde este último arribó preguntando a los afectados si habían recibido ayudas de administraciones pasadas, en lugar de centrarse en brindar soluciones inmediatas a la crisis actual.
“Lo único que debería preocuparle es la salud y bienestar de todos los habitantes de Puerto Libertador”, comentó un residente. La crítica no se detiene ahí; los habitantes también subrayan la falta de recursos económicos de muchas familias, que dependen de lo poco que pueden cultivar en sus hogares. Con la pérdida de sus cultivos debido a la inundación, su situación es ahora más precaria que nunca.
Es necesario que el alcalde Ramón Rubio tome medidas inmediatas y efectivas para proporcionar la ayuda necesaria a los afectados por este desastre. La comunidad de Puerto Libertador no necesita promesas vacías ni visitas superficiales, sino acciones concretas que alivien su sufrimiento y les permitan reconstruir sus vidas. La falta de respuesta a esta emergencia no solo refleja una gestión deficiente, sino también una preocupante indiferencia hacia las necesidades de los más vulnerables.
















