Los residentes de Puerto Libertador, Córdoba, están cada vez más preocupados por el daño potencial que podría causar el proyecto minero de Minerales Córdoba en la Mina del Alacrán, conocido como el proyecto “Cerro El Alacrán”. Expertos advierten sobre las graves consecuencias ambientales que podrían resultar si el proyecto continúa su curso.

Según las evaluaciones realizadas por expertos, incluida la desaparición de 17 afluentes importantes, incluida la quebrada Valdez, el proyecto minero plantea riesgos significativos para el medio ambiente y las comunidades locales. La toma arbitraria de la quebrada Valdez para desviar su curso en beneficio de la explotación minera de cobre, oro y otros minerales, sin el consentimiento de las comunidades locales, ha generado una creciente preocupación entre los residentes.

El proyecto minero, que se asemeja a la controversia en torno al río Ranchería en La Guajira, plantea la posibilidad de dejar inhabitable una parte de Puerto Libertador debido a la falta de agua, contaminación y daños a la vegetación. La experiencia previa en La Guajira, donde la comunidad indígena Wayúu ha sufrido desolación y miseria debido a la desviación del río Ranchería para favorecer la mina del Cerrejón, ha despertado temores similares en Puerto Libertador.

Además, se ha señalado que el proyecto minero de Minerales Córdoba podría causar daños ecológicos y ambientales a gran escala, siendo considerado uno de los más perjudiciales de todos los proyectos de minería a cielo abierto. Se estima que más de 20 mil kilogramos de explosivos ANFO se utilizarán cada 48 horas, lo que podría contaminar el aire con partículas tóxicas y representar un riesgo para la salud humana.

La desaparición prevista de 17 afluentes, así como las aguas muertas resultantes del proyecto minero que se dirigirán al río San Pedro, plantean serias amenazas para la vida acuática y el bienestar de las comunidades ribereñas. Con más de 7,200 familias afectadas, así como residentes del casco urbano de Puerto Libertador que dependen del agua del río San Pedro, la preocupación por la viabilidad a largo plazo del proyecto está en aumento.

En este contexto, la sociedad civil y las autoridades locales están instando a una revisión exhaustiva del proyecto y a considerar los posibles impactos ambientales y sociales antes de avanzar. La prioridad es preservar la calidad de vida de las comunidades y proteger los recursos naturales fundamentales para el bienestar de todos.
















