La Policía Nacional, en coordinación con la Dirección de Investigación Criminal e Interpol (DIJIN), la Fiscalía General de la Nación y agencias de seguridad de Estados Unidos, desarticuló una red criminal dedicada al tráfico de migrantes en Colombia y Estados Unidos.
La investigación, que duró más de un año, permitió identificar a 12 personas que harían parte de la organización, entre ellas el cabecilla, Jan Pieter de Vrijer Molina, quien fue capturado en Montería.
Según las autoridades, la red operaba en las ciudades de Ipiales, Cali, Medellín, Bogotá, Montería y el municipio de Necoclí en Antioquia. Los migrantes eran captados en países de Centroamérica y Sudamérica, y eran trasladados a Colombia por tierra y mar.
Una vez en Colombia, los migrantes eran trasladados a Necoclí, donde eran embarcados en lanchas rápidas para cruzar el Golfo de Urabá y llegar a Panamá. Desde allí, eran trasladados a otros países de América del Norte y Europa.
La red cobraba a los migrantes entre $10.000 y $20.000 dólares por el servicio, o sea, entre 40 y 60 millones de pesos.
Los detenidos fueron imputados por los delitos de tráfico de migrantes, concierto para delinquir y enriquecimiento ilícito.
Flujos financieros ilícitos
Durante la investigación, las autoridades detectaron flujos financieros ilícitos derivados de las operaciones de tráfico de migrantes que ejecutaba la red criminal. En un periodo de tres meses, recibieron ganancias por más de 380 millones de pesos, dinero que era enviado por inmigrantes a Colombia desde diversos países del mundo.
Medidas de seguridad
Las autoridades también evidenciaron que la red utilizaba métodos peligrosos para transportar a los migrantes, como ocultarlos en canecas de basura para ingresarlos al aeropuerto internacional El Dorado de Bogotá.
















