La región norte de Antioquia enfrenta una escalada de violencia tras intensas confrontaciones armadas entre grupos al margen de la ley, que incluyen al Clan del Golfo, las disidencias de las FARC y el ELN. Los enfrentamientos han generado un impacto devastador en las comunidades, evidenciado en desplazamientos masivos, secuestros y asesinatos.
Asesinatos y Desplazamientos Masivos
Desde el pasado jueves 23 de enero, la violencia en el corregimiento Pueblo Nuevo, municipio de Briceño, ha desplazado a 58 familias campesinas, equivalente a 127 personas. En la madrugada de este sábado, el hallazgo de los cuerpos de Viviana Danerys Vera Areiza (36 años) y Olga Lineth Moreno Vera (20 años), secuestradas días atrás, agravó aún más la crisis. Las víctimas fueron encontradas sin vida en la vía que conecta con el corregimiento Loma de Ochalí, junto a los cuerpos de otros tres hombres, dos de ellos combatientes y uno civil.
Eduardo Valencia, secretario de Gobierno de Briceño, confirmó que se solicitó la colaboración del Comité Internacional de la Cruz Roja para la extracción de los cadáveres. Actualmente, estos son trasladados al municipio de Yarumal para las labores de identificación y necropsia.

El municipio de Briceño, que ha sido epicentro de estas confrontaciones, está siendo asistido por la Administración municipal con ayuda humanitaria para las familias desplazadas. Valencia señaló que el Clan del Golfo lideró la incursión violenta, motivada por disputas territoriales con otros grupos armados ilegales.
El gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, anunció su visita al municipio para acompañar a las familias afectadas y liderar un consejo de seguridad. En declaraciones, Rendón expresó: “En minutos saldré para el municipio de Briceño donde se han presentado enfrentamientos entre grupos criminales. Mi prioridad será velar por la seguridad y el bienestar de las comunidades desplazadas.”
La compleja situación en el norte de Antioquia plantea desafíos para las autoridades locales y nacionales. La intervención del gobernador, si bien ofrece un alivio temporal, subraya la necesidad de estrategias más estructuradas para contrarrestar la influencia de los grupos armados ilegales en esta región históricamente afectada por el conflicto.
Por otro lado, la participación de actores como el Clan del Golfo y las disidencias de las FARC evidencia una pugna que va más allá de simples disputas territoriales, apuntando hacia intereses ligados al control de economías ilícitas. La capacidad de las autoridades para garantizar la seguridad de los ciudadanos y restablecer el orden será crucial en los próximos días.
Se espera que, en el marco del consejo de seguridad, se adopten medidas concretas para proteger a la población civil y evitar un recrudecimiento de la violencia. La comunidad internacional, junto con organismos humanitarios, podría jugar un rol determinante en la asistencia a las familias desplazadas y en el monitoreo de la situación.
















