La ciudad de Popayán amaneció este lunes 20 de enero cubierta por una fina capa de ceniza y un fuerte olor a azufre, consecuencia del incremento en la actividad del volcán Puracé. El Servicio Geológico Colombiano (SGC) reportó desde la noche del domingo una señal sísmica tipo “tremor,” que indica un aumento de presión interna en el cráter del volcán.

Incremento de la actividad volcánica
El SGC informó que el fenómeno, registrado a partir de las 23:06 del 19 de enero, se asocia con el movimiento de fluidos en los conductos internos del volcán, provocando la emisión de cenizas hacia la atmósfera. Estas emisiones se han dispersado principalmente hacia el suroccidente del Puracé, afectando zonas cercanas como Puracé y Coconuco, donde los habitantes reportaron caída de ceniza y persistente olor a azufre.
Según el SGC, aunque las demás técnicas de monitoreo no muestran variaciones significativas, los niveles de actividad han retornado a su estado previo al incremento sísmico. Sin embargo, se mantiene vigilancia constante.
Alerta amarilla en el volcán Puracé
El volcán permanece en nivel de alerta amarilla, lo que implica la posibilidad de fenómenos como emisiones esporádicas de ceniza, pequeñas explosiones en el cráter, desgasificación en áreas cercanas y formación de grietas. La dispersión de las emisiones dependerá de las condiciones climáticas, especialmente de la dirección del viento.
Jaime Raigosa, líder técnico del Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Popayán, explicó que estos fenómenos, aunque son monitoreados continuamente, requieren precaución por parte de las comunidades cercanas al volcán.
Las autoridades instan a los habitantes a mantenerse informados a través de los boletines oficiales y evitar la difusión de rumores que puedan generar alarma innecesaria. La actividad del Puracé es una muestra de los constantes cambios naturales de los volcanes de la región, cuya vigilancia es clave para garantizar la seguridad de las poblaciones aledañas.
















