Emilio Tapia, nombre recurrente en casos de corrupción en Colombia, vuelve a ser noticia tras revelarse su relación con la representante a la Cámara Saray Robayo Bechara y su reciente cooperación con la justicia para reducir su condena por el desvío de $70 mil millones destinados a proyectos de internet rural.
Tapia, de 48 años, enfrentó su primer escándalo en 2014 como parte del “Carrusel de la Contratación”, que desfalcó al Distrito $1.100 millones de dólares. Condenado a 17 años, redujo su pena a 7 tras colaborar con la Fiscalía. En 2021, fue capturado nuevamente por desviar fondos de “Centros Poblados”, programa para conectar a niños de zonas rurales.
Tras su arresto, intentó evitar la cárcel con excusas médicas en una clínica de Barranquilla, pero fue enviado a La Picota y luego a La Picaleña (Ibagué). Su esposa, Natalia Morales, logró su traslado a Barranquilla en 2022 mediante una tutela que alegaba su derecho a estar cerca de sus hijos.
Nacido en Sahagún (Córdoba), Tapia inició su carrera en la DIAN, heredando la reputación intachable de su padre, funcionario de la misma entidad. Más tarde, en el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), tejió redes con contratistas, acumulando fortunas mediante proyectos como la Ruta del Sol III.
Su vida personal también ha sido turbulenta:
- Primer matrimonio: Con Astrid Sofía Hoyos (2007-2011), terminó por infidelidades y disputas por la manutención de su hija. En audiencias, Tapia aseguraba no tener recursos, pero lucía relojes Rolex de $45.000 dólares, alegando que eran “prestados”.
- Segundo matrimonio: Con Natalia Morales, madre de sus dos hijos menores, quien lo apoyó durante sus procesos judiciales.
Un nuevo capítulo: Saray Robayo y el acuerdo con la justicia
En 2023, Tapia inició una relación con la congresista Saray Robayo (30 años), pese a estar recluido. La Procuraduría investigó presuntos privilegios carcelarios, como salidas no autorizadas en una camioneta blanca.
Robayo, hija de la exrectora de la Universidad del Sinú, mantuvo el romance en secreto hasta agosto de 2023, cuando su embarazo y una cadena con la letra “E” delataron el vínculo. El 7 de abril de 2024, confirmó la paternidad de Tapia en Instagram.

Analistas sugieren que Robayo influyó en su decisión de colaborar con la justicia: Tapia aceptó responsabilidad en “Centros Poblados”, devolvió $2 mil millones y busca inmunidad total a cambio de información. Actualmente, disfruta libertad condicional mientras espera la resolución judicial.
Aunque Tapia promete “no delinquir nuevamente”, su historial genera escepticismo. Mientras la Fiscalía evalúa su cooperación, organizaciones civiles exigen rigor: $70 mil millones desviados dejaron sin conectividad a miles de niños en zonas vulnerables.
















