En el sur de Córdoba, organizaciones campesinas y defensores de derechos humanos han alzado su voz para denunciar una grave crisis humanitaria y una creciente persecución política en la región. Estas denuncias están relacionadas con el control social y la vulneración de los derechos humanos por parte de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, AGC, conocidas como Clan del Golfo, quienes han intensificado sus acciones en el territorio después de la firma del acuerdo de paz.
Según las organizaciones campesinas y los defensores de Derechos Humanos, desde el año 2021, las Autodefensas Gaitanistas de Colombia han emprendido una campaña de desprestigio contra las organizaciones campesinas. A partir de 2022, han aumentado los actos de hostilidad y persecución, que se intensificaron tras el anuncio del presidente Gustavo Petro de negociar con este grupo al margen de la ley. A pesar de la tregua bilateral firmada el 31 de diciembre de 2022, la violencia no ha cesado y, de hecho, ha aumentado desde su suspensión.
La Asociación Campesina del Sur de Córdoba (ASCSUCOR) y la Asociación de Desarrollo Campesino de Córdoba (ASODECAS), dos organizaciones campesinas comprometidas con la defensa de los derechos humanos, han sido objeto de hostigamientos y persecución debido a su férrea defensa de los Derechos Humanos, sus denuncias públicas y su liderazgo en la implementación del acuerdo de paz en la región del sur de Córdoba.
Durante el período comprendido entre enero de 2016 y el 28 de febrero de 2023, se registraron 61 violaciones al derecho a la vida de líderes defensores de derechos humanos en Córdoba. Entre las víctimas se encontraban 6 mujeres y 53 hombres, incluyendo dos personas con orientaciones sexuales diversas. Los municipios más afectados por la violencia fueron Tierralta con 15 casos, San José de Uré con 12 casos, Montelíbano con 11 casos y Puerto Libertador con 7 casos. Los sectores de liderazgo más afectados fueron el campesino con 21 casos, el comunal con 14 casos, y el comunitario y político con 6 casos cada uno.
En los últimos meses, el Clan del Golfo ha convocado a más de diez reuniones en las comunidades del sur de Córdoba, en las cuales identifican, señalan y amenazan a aquellos que forman parte de ASCSUCOR y ASODECAS, exigiéndoles que se desvinculen de dichas organizaciones para poder permanecer en los territorios. Además, se ha reportado el asesinato de dos personas pertenecientes a ASODECAS en menos de un mes, siendo una de ellas sometida a tortura.
En esta crisis humanitaria se han documentado casos de tortura, violencia sexual, reclutamiento de niños, niñas y adolescentes, confinamiento de comunidades y patrullaje de tropas del Clan del Golfo en los territorios. Esto representa un alto riesgo de desplazamiento forzado en los próximos meses.
De acuerdo con las denuncias, las Autodefensas Gaitanistas de Colombia están trabajando en el aislamiento político de ASCSUCOR, ASODECAS y CORDOBERXIA, así como de sus líderes y lideresas, con el objetivo de consolidar su presencia armada y política en los territorios donde han derramado tanta sangre. Es evidente que las comunidades no aceptan de buena manera la presencia de este grupo y, por lo tanto, las intimidaciones se han convertido en su estrategia principal. Además, se ha declarado como objetivo militar a los principales líderes de estas organizaciones campesinas.
Es importante destacar que, el Clan del Golfo está trabajando en la creación de sus propias organizaciones sociales, a las cuales obligan a líderes y lideresas locales a participar mediante diferentes maniobras, como ofrecimientos económicos, distribución de regalos, suministro de insumos y la organización de eventos para ganarse el favor de la población que ha sufrido sus abusos. Pretenden controlar todos los espacios organizativos a través de las Juntas de Acción Comunal (JAC), con el objetivo de que respondan únicamente a sus intereses.
ASCSUCOR, ASODECAS y CORDOBERXIA se oponen al control social impuesto por las Autodefensas Gaitanistas de Colombia. Durante las pasadas elecciones legislativas para CITREP, este grupo impuso y financió su propia candidatura, obstaculizando así la campaña de la candidatura que representaba a las organizaciones campesinas. Ahora, de cara a las elecciones de agosto, han anunciado su apoyo a ciertos candidatos para alcaldía y gobernación, lo que evidencia el riesgo electoral en el sur de Córdoba y aumenta la posibilidad de persecución, violencia, control social y posibles asesinatos de candidatos.
Las Autodefensas Gaitanistas de Colombia han señalado a líderes de ASCSUOR de sabotear la paz total y de ser responsables de la ruptura del cese al fuego. Asimismo, se oponen al programa de sustitución de cultivos ilícitos y prohíben explícitamente su implementación en los territorios, acusando a los líderes y lideresas de pertenecer y apoyar a las disidencias de las FARC, ya que los consideran ideólogos de la guerrilla.
La crisis humanitaria y la persecución política denunciadas por las organizaciones campesinas y defensores de Derechos Humanos en el sur de Córdoba requieren la atención urgente de las autoridades competentes y la sociedad en su conjunto. Es fundamental garantizar la seguridad y protección de los líderes y lideresas, así como el respeto a los Derechos Humanos de las comunidades afectadas. Solo mediante el compromiso y la acción conjunta será posible superar esta lamentable situación y construir un futuro de paz y justicia en la región.
















