Un niño de ocho años falleció tras dispararse accidentalmente con una escopeta en su vivienda, ubicada en la vereda La Esmeralda, municipio de Sardinata, Norte de Santander. El menor, identificado como Cristian Herrera, manipuló un arma de fuego propiedad de su familia, utilizada para cacería, y de manera accidental se disparó.
El incidente ocurrió mientras el niño jugaba y encontró la escopeta. Pese a los intentos de la familia por auxiliarlo, Cristian falleció en el lugar antes de recibir atención médica. Este trágico caso, el primero de este tipo registrado en el departamento en 2025, generó un profundo impacto en la comunidad.

El secretario de Gobierno de Norte de Santander, Johnny Peñaranda, lamentó el hecho y aprovechó para instar a los padres a tener mayor responsabilidad en la tenencia de armas. “Una mala manipulación de un menor de edad sobre un arma de fuego generó un accidente en el cual el niño perdió la vida, algo que lamentamos profundamente. Hacemos un llamado a los padres de familia sobre el uso responsable y la tenencia adecuada de armas de fuego”, expresó.
Caso en Santander: niño de 12 años involucrado en un homicidio
La tragedia en Sardinata revive un caso ocurrido en noviembre de 2024 en Santander, donde un menor de 12 años fue identificado como el presunto autor del asesinato de su tío, Edwin Javier Campos Arenas, un vendedor ambulante de 40 años.

Según la Policía Metropolitana de Bucaramanga, el incidente tuvo lugar en un contexto de conflicto familiar. El menor disparó contra su tío en presencia de sus padres, quienes luego huyeron del lugar en motocicleta hacia Floridablanca. Campos fue trasladado a la Clínica Bucaramanga, donde falleció debido a la gravedad de las heridas.
El coronel Diego Fernando Pinzón Poveda, comandante Operativo de Seguridad Ciudadana, explicó que el ataque estuvo relacionado con diferencias familiares. “Inmediatamente, se activa el plan candado y nuestras unidades de Policía Judicial llegan al lugar de los hechos. En el lugar se encuentran los familiares de la víctima, quienes manifiestan que es un tema de intolerancia por unas diferencias familiares”, señaló.
Las cámaras de seguridad públicas fueron fundamentales para identificar al menor agresor y a sus acompañantes. Las autoridades continúan en la búsqueda de los responsables.
El alcalde de Bucaramanga, Jaime Andrés Beltrán, también se pronunció tras el incidente, señalando que “Bucaramanga atraviesa por una crisis de salud mental y de intolerancia que es evidente. Todas las cifras delictivas se han logrado reducir, pero la violencia intrafamiliar y las riñas personales son las únicas que siguen presentándose constantemente”.
















