La violencia de los grupos armados volvió a cobrar vidas inocentes. Este miércoles, 15 de enero, en la noche, una familia fue asesinada en la vía que conecta Tibú con Cúcuta, en la vereda La Valera. Las víctimas fueron Miguel Ángel López, Zulay Durán Pacheco y su bebé de tan solo nueve meses.
La familia viajaba en el carro fúnebre de la funeraria San Miguel, de su propiedad, cuando fueron interceptados y asesinados. En el vehículo, los cuerpos de Miguel Ángel y Zulay quedaron sin vida en la parte delantera. El torso de Miguel Ángel se desplomaba sobre el de su esposa, quien sostenía al bebé en sus brazos.

Aunque aún no se han confirmado los responsables, las primeras hipótesis apuntan al Clan del Golfo como autor del crimen. Las autoridades investigan los hechos, mientras el país entero exige justicia.
Miguel Ángel y Zulay compartían en redes sociales la felicidad que sentían por la llegada de su bebé. “Te daremos todo el amor y la educación para que seas un hombre de bien. Te amo, hermoso”, escribió Miguel Ángel al nacer su hijo. Antes del nacimiento, Zulay también expresó su emoción: “Estamos ansiosos de tu llegada, mi príncipe”.

Miguel Ángel era reconocido en la región como embalsamador y tanatólogo, un trabajo difícil en una zona marcada por el conflicto armado. A menudo, debía solicitar permiso a grupos ilegales como el ELN y el Clan del Golfo para realizar su labor.
En entrevistas previas, había contado cómo enfrentaba las difíciles realidades de su oficio, especialmente cuando debía preparar funerales de menores de edad, una experiencia que le marcó profundamente. “El mejor pago es cuando una familia te dice ‘gracias’ por lo que hiciste por su ser querido”, recordó en una ocasión.

Aunque soñaba con ser médico, Miguel Ángel no pudo costear sus estudios. Sin embargo, su vocación lo llevó a trabajar con dedicación y humanidad en una de las regiones más complejas de Colombia.
En vida, Miguel Ángel expresó cómo quería que se manejara su propia muerte: “No quisiera un entierro, quisiera una cremación. Me dan fobia las bóvedas y la tierra encima. No importa si mi muerte es natural o violenta”.
















