La Fiscalía General de la Nación logró la judicialización de dos presuntos integrantes del frente 33 de las disidencias de las Farc, acusados de estar detrás del brutal asesinato de una familia en esta convulsionada región del país. Los hechos, ocurridos el 15 de enero de 2025 en la vereda La Llana, municipio de Tibú (Norte de Santander), conmocionaron a la nación y evidenciaron el recrudecimiento de la violencia en una zona históricamente golpeada por el conflicto armado.
Las víctimas fueron identificadas como Miguel Ángel López, un trabajador de servicios funerarios, su esposa y uno de sus hijos menores de edad. El crimen, que se enmarca en un contexto de creciente tensión en el Catatumbo, fue atribuido a los ahora judicializados: Brandon Andrey Cárdenas Sanguino, alias Brandon o “Grande”, y Luis Felipe Taborda Delgado, alias Dayron Pérez. Ambos enfrentan cargos por homicidio agravado, concierto para delinquir agravado y fabricación, porte o tenencia de armas de fuego.
Según la investigación de la Fiscalía, alias Brandon habría sido el encargado de coordinar el ataque, recibiendo órdenes superiores para ejecutar el crimen y organizando aspectos logísticos como la ubicación de sicarios y la planificación de la vigilancia. Por su parte, alias Dayron Pérez habría desempeñado un papel clave en el seguimiento de la víctima, identificando el lugar y el momento preciso para llevar a cabo el homicidio. A pesar de las pruebas y testimonios presentados por la entidad judicial, ambos imputados negaron los cargos durante las audiencias preliminares.
El triple asesinato no solo dejó un profundo dolor en la comunidad, sino que también puso en evidencia la compleja situación de seguridad en el Catatumbo, donde grupos armados ilegales como las disidencias de las Farc y el ELN libran una constante pugna por el control territorial. Esta región, estratégica por su ubicación fronteriza con Venezuela, es escenario de actividades ilícitas como el narcotráfico, la extorsión y el robo de vehículos, entre otras.
Cabe destacar que alias Brandon fue capturado con heridas en varias partes del cuerpo, producto de un enfrentamiento armado entre las disidencias de las Farc y el ELN en la zona rural de Tibú. Este hecho refleja la intensa disputa entre grupos criminales por el dominio de corredores estratégicos para sus operaciones ilícitas.
















