Puerto Libertador se encuentra en una encrucijada que no deja de ser alarmante: la alcaldía municipal, una de las instituciones más visibles y representativas del gobierno local, presenta un estado de deterioro que refleja una preocupante falta de atención y mantenimiento. La situación es particularmente notoria tras el derrumbe parcial de una de las terrazas del edificio el pasado 2 de junio, coincidiendo con la celebración del Día del Campesino. Desde entonces, el panorama no ha cambiado, y la infraestructura del edificio sigue en un estado deplorable.

El colapso de una parte del corredor o terraza, que se encuentra en la zona donde se realizan las sesiones del Concejo Municipal, dejó al descubierto un problema estructural que no ha sido abordado. La situación se agrava con el avanzado deterioro de las paredes, que están cubiertas de hongos tanto en el interior como en el exterior del edificio. La falta de mantenimiento ha convertido a la alcaldía en una imagen desalentadora, contrastando con el papel crucial que debería desempeñar como sede de la administración local.

A pesar de la llegada de nuevas autoridades al cargo, primero con el señor Ramón Rubio Durango y actualmente con la señora María Camila Zúñiga en calidad de alcaldesa interina, la situación sigue sin cambios. Han pasado casi nueve meses desde la asunción del nuevo gobierno, y la situación de la alcaldía se mantiene igual de preocupante. Este estancamiento plantea serias preguntas sobre el uso de los recursos públicos y la efectividad del nuevo liderazgo en la implementación de mejoras y soluciones a problemas evidentes.

El deterioro de la infraestructura de la alcaldía no solo es una cuestión de apariencia, sino que también refleja la manera en que se manejan y priorizan los recursos en Puerto Libertador. La falta de atención a la sede de la administración municipal puede ser vista como un indicio de la negligencia hacia otros aspectos del gobierno local y sus compromisos con la comunidad.
Esta situación deja a muchos ciudadanos cuestionando en qué se está invirtiendo el dinero en Puerto Libertador y si el cambio prometido por el gobierno local se ha materializado de alguna manera. La alcaldía, como casa del gobierno municipal, debería estar en orden y operativa, funcionando como un modelo de eficacia y cuidado. Sin embargo, la realidad actual sugiere lo contrario, generando desilusión y desconfianza entre los habitantes que confiaron en el nuevo liderazgo para mejorar la situación del municipio.

La comunidad de Puerto Libertador espera con urgencia respuestas y acciones concretas para resolver estos problemas. El estado de la alcaldía no solo es un reflejo de la administración actual, sino también un indicativo de las prioridades y el compromiso hacia el desarrollo y bienestar del municipio. Es imperativo que se tomen medidas inmediatas para restaurar el edificio y, más importante aún, para garantizar que los recursos se utilicen de manera efectiva en beneficio de toda la comunidad.

















