La constitución de la Zona de Reserva Campesina del Alto Sinú, en Tierralta, Córdoba, representa un hito para los campesinos tras más de 10 años de lucha por su legalización. Este territorio de 80.376 hectáreas, que beneficiará a cerca de 10.000 personas de 3.500 familias en 56 veredas, fue aprobado por la Agencia Nacional de Tierras en una decisión histórica que reconoce el esfuerzo de los campesinos y su papel en la construcción de paz.
Reconocimiento y propósito
La Zona de Reserva Campesina, impulsada por la comunidad desde 2012, fue presentada oficialmente al Gobierno en 2021 y declarada como un territorio de paz hace apenas 11 días. Este logro busca garantizar la protección del ecosistema, fortalecer a las comunidades y promover un desarrollo sostenible, alineado con los objetivos del gobierno nacional liderado por Gustavo Petro.

Arnobis Zapata Martínez, líder de la Asociación Nacional de Zonas de Reserva Campesina, destacó que este reconocimiento es el resultado del trabajo incansable de los campesinos y la voluntad política del actual gobierno. “Es una victoria que da esperanza al campesinado y consolida nuestras luchas históricas”, afirmó.
Particularidades de la zona
El 82% del área está clasificada como reserva forestal, lo que convierte al Alto Sinú en la segunda zona campesina reconocida bajo esta categoría en el actual gobierno. Este territorio permitirá a las comunidades contar con herramientas para proteger la biodiversidad y planificar su desarrollo bajo principios sostenibles.
Plan de desarrollo sostenible
El proyecto incluye inversiones en vías, obras sociales y proyectos productivos. Lina Salcedo, subdirectora de Administración de Tierras de la ANT, afirmó que el plan de desarrollo sostenible ha sido elaborado en colaboración con los ministerios de Agricultura y Medio Ambiente. Este enfoque busca superar las brechas sociales, promover la equidad de género y garantizar la paz en armonía con el entorno natural.
Compromisos gubernamentales
La Gobernación de Córdoba y otros entes gubernamentales se han comprometido a implementar proyectos productivos, formalizar tierras y apoyar políticas de paz que beneficien a las comunidades del Alto Sinú. Los campesinos, por su parte, esperan que estas iniciativas se traduzcan en una mejora tangible de su calidad de vida y en el fortalecimiento de su territorio como ejemplo de desarrollo sostenible en el país.
















