El Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC) ha confirmado el fallecimiento de Luis Alfredo Garavito, apodado “El Monstruo de Génova” y “La Bestia”, quien fuera el responsable de una serie de horrendos crímenes que sacudieron a la nación en la década de los noventa. Luis Alfredo Garavito falleció el jueves a la edad de 66 años en la clínica Nueva Santo Tomás en Valledupar. La causa de su muerte se atribuye a complicaciones relacionadas con el cáncer que padecía.
Garavito, condenado en el año 2000 por sus terribles actos, recibió una sentencia de más de 1.800 años de prisión por la violación y asesinato de al menos 189 menores de edad, perpetrados en un lapso menor a una década. Sin embargo, debido a que la pena máxima permitida por la ley colombiana en ese momento era de 40 años de cárcel, esa fue la condena efectiva que se le aplicó, y que continuó cumpliendo hasta su fallecimiento.

A lo largo de su encarcelamiento, Garavito solicitó la libertad condicional argumentando su buena conducta, lo que generó controversia en la sociedad. En mayo de 2021, el programa televisivo “Los Informantes” reveló una carta emitida por el INPEC en la que se justificaba su comportamiento positivo en prisión. No obstante, en noviembre del mismo año, el entonces director de la entidad, Mariano Botero Coy, afirmó categóricamente que Garavito no sería liberado bajo ninguna circunstancia.
El criminal, originario del municipio de Génova en Quindío, cumplía su condena en la cárcel de máxima seguridad de La Tramacúa, en la capital del departamento del Cesar.
Luis Alfredo Garavito cometió sus atrocidades en al menos 11 de los 32 departamentos del país y, en algunas ocasiones, en territorio ecuatoriano. Su modus operandi consistía en disfrazarse de indigente, monje o persona con discapacidad para acercarse a fundaciones que trabajaban con niños, muchas de ellas de origen humilde. También utilizaba dulces y promesas para ganarse la confianza de sus víctimas y llevarlas a zonas poco concurridas.

A lo largo de su detención, Garavito ofreció varias entrevistas a medios de comunicación nacionales e internacionales, en las cuales, además de reconocer sus crímenes, proporcionó información sobre la ubicación de los cuerpos de algunas de sus víctimas. Aseguraba estar arrepentido de sus actos y afirmaba haber abrazado la fe cristiana.
La posibilidad de que Luis Alfredo Garavito saliera en algún momento de prisión generó sentimientos vehementes de rechazo en todo el país, que vivió en zozobra antes de su captura, en una época ya marcada por una violencia generalizada en Colombia.
















