El pasado 15 de enero, Miguel Ángel López, su esposa Zulay Durán Pacheco y su hijo de seis meses, Miguel Herney López, fueron asesinados mientras se movilizaban en un coche fúnebre de su propiedad. El crimen ocurrió en la vía que conecta Tibú con Cúcuta, en el sector de la vereda La Valera, en Norte de Santander. Este hecho ha intensificado la violencia en la región de El Catatumbo, donde ya se reportan homicidios, secuestros, heridos y desplazamientos forzados.

Las autoridades señalan que el conflicto armado entre el ELN, el Clan del Golfo y las disidencias de las Farc continúa afectando a los civiles. En respuesta, el presidente Gustavo Petro suspendió los diálogos de paz con el ELN tras su declaración de que seguirán actuando en la zona.
Miguel Ángel López, conocido por su trabajo como tanatólogo y embalsamador, era también una figura clave en la recolección de pruebas en El Catatumbo. Su labor fue documentada en un video titulado El Trabajo del Embalsamador de Guerra en Colombia, disponible en YouTube, donde narró su vida diaria y su compromiso por conectar a las víctimas del conflicto con sus familias.

En el documental, López explicó cómo debía solicitar permisos a las autoridades y a grupos armados para ingresar a ciertas áreas a realizar levantamientos de cuerpos. Además, compartió su filosofía de respeto hacia los cadáveres, su experiencia empírica en la profesión y el impacto emocional que le generaba trabajar con cuerpos de niños.
A pesar de su compromiso y respeto hacia su labor, algunos consideran que el documental pudo haberlo expuesto, señalándolo como un objetivo para grupos armados. Apodado “el Chulo” por su presencia constante en escenas de muerte, Miguel Ángel defendió su trabajo como una necesidad en una región marcada por la violencia.
La masacre de la familia López está siendo investigada, mientras la comunidad de El Catatumbo enfrenta una situación crítica que exige respuestas inmediatas para proteger a los civiles atrapados en medio del conflicto armado.
















